miércoles, 6 de junio de 2012

Erase un culebrón - Capitulo 5 & 6


CAPITULO CINCO – LA MALDICION (PARTE 1)

No hay que confundir la velocidad con el tocino ni el sentido común con la sensatez. Se puede tener del uno pero no poseer el otro. La chica invisible siempre estuvo por encima de los demás. En madurez, en sensatez, a nivel emocional… Pero en ocasiones la vida es cruel y da fuertes golpes que nos transforman en otras personas. Personas que son una sombra de lo que fueron y que poco a poco se alejan perdiéndose en la oscuridad.

Todo empezó con el fallecimiento de su padre. Experiencia que obviamente la marcó para siempre. De primeras se refugió en sus amigos. Necesitó de ellos y ellos estuvieron ahí por ella. Si esperar nada a cambio.

Todo andaba sobre ruedas. Las cosas fluían correctamente pese a también recientemente haber perdido a la mujer bomba. Pero no siempre es todo lo que parece y no siempre las amistades están a la altura de lo que se espera de ellas, en este caso por ambas partes.

La mujer invisible necesitaba marcha, necesitaba desenfreno, necesitaba ser otra persona. Refugiarse en actos muy alejados de lo que ella había sido. Obviamente cuando un cambio es tan radical, y no se tiene a nadie alrededor que lo apoye uno se ofusca, se amarga y acaba recurriendo a otro tipo de soluciones.

Realmente la amistad de la chica invisible y la mujer bomba jamás fue muy profunda. Si tuviésemos que definirla diríamos que era algo superficial e interesado. Eran una pareja perfecta de petardas preparadas para ir de compras. La mujer invisible tenía esa faceta fashion y a la vez una gran responsabilidad e inteligencia para con la vida que la hacía una persona muy sensata.

En contrapunto a ella estaba la mujer bomba. Siempre fue alocada y divertida. Extraña y particular. Pero finalmente opto por vivir la vida a su manera. Una manera que según ella no era compatible con sus amigos. Un estilo de vida que no dejaba hueco al pasado.

Era la situación perfecta. Una chica que renegaba de su pasado. Y otra que necesitaba olvidar. Como una perfecta aleación química se unieron forjando poco a poco una amistad que hoy en día si que es real y profunda. Siempre, y de manera extraña, la chica invisible llevó como equipaje de mano a Gordinaria. Realmente las experiencias religiosas unen mucho, y claro, uno no se confirma a si mismo cada día.

CAPITULO SEIS – LA MALDICION (PARTE 2)

Ya se dice que por el interés te quiero Andrés. La mujer bomba necesitaba fiesta, y como las otras dos lobas eran ya animales nocturnos se unieron configurando así el grupo de las caninas.

Lo que hacían o dejaban de hacer no nos es de gran interés desde un punto de vista evaluativo ya que como es lógico cada quien tiene el derecho a hacer lo que le venga en gusto siempre y cuando respete los derechos de los demás. Y fijaros bien que no estamos hablando de sentimientos, porque eso si que no se respetó.

La vida es curiosa, y las maldiciones diversas. Existe una profunda y fundamentada creencia que persiguió durante un tiempo a este grupo de amistades y que se basaba en que: “Debe morir un padre por año” y así fue en el año siguiente. Rondando las mismas fechas.

En esta ocasión murió el padre de Rasputin, personaje conflictivo y zizañero donde los halla. Siempre jugó a manipular y malmeter a unos y a otros consiguiendo así el odio y el aprecio a la vez de muchos de ellos. Suele ser común en todas partes que hay personas que están a la altura de las circunstancias en ocasiones como estas y otras que no.

Por lo general tendemos a pensar que los amigos están junto a una persona en esos momentos. Que se desviven por acompañar y por ayudar. Pero hay ocasiones en las que no es así. Ya sea porque trae un mal recuerdo o porque sencillamente se está tan alejado ya de esa realidad que no interesa mezclarse en ello. Así fue como una vez más una de las amistades de aquel grupo fue haciendo mella y acabó como tenía que acabar. En la nada.

Cosa extraña cuando estamos hablando de amistades profundas y afianzadas. Que vienen desde tiempos de la EGB. Demasiado pensarán algunos, poco pensaremos otros. Y así fue como aquella sensata chica se transformo en algo invisible y se perdió en la nada.

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